Cuando se quieren tocar temas de denuncia en el cine, el cuidado y atención a los detalles es lo más difícil de lograr bien. La idea de demostrar que algo está mal en términos de la realidad debe venir con las sutilezas y matices del caso. Más aún cuando el cine pide a gritos visiones nuevas –o más apropiadas– para contar las historias que surgen como parte de la cultura en constante cambio (Hustlers, por ejemplo, lo hace de manera ejemplar). Resulta indispensable la escala de grises que sostenga los conceptos que quiere presentar una película. Eso es algo que Bombshell logra apenas a la mitad de su potencial.
Desde su propio título, en inglés y en español, la idea de tener una primicia que le «sacudirá los asientos» a la audiencia es una manera casi manipuladora de presentar una historia; un encabezado llamativo, si se quiere. Como si fuera la propia cadena de noticias que representa el filme, Bombshell decide entrar con la promesa de que este será un tremendo relato de denuncia “que usted no podrá creer”. Sin embargo, se queda solo en eso: en promesa.

Nicole Kidman es Gretchen Carlson en Bombshell. Lionsgate.
Bombshell es película que muestra, en esencia, una serie de acciones y manipulaciones que tomaba Roger Ailes mientras fue presidente de la cadena de noticias (fuertemente republicana) Fox News. Hasta que una de las mujeres que tanto acosó decide hacer pública la denuncia, desatando una ola de contradicciones y silencios, hasta que más mujeres decidieran exponer los acosos recibidos. Esta es una importantísima historia que debe contarse; una oportunidad para que el mundo más allá de Estados Unidos se entere de las barbaridades que se dan en estas compañías con tanto poder. Es una completa lástima que el tratamiento se vuelva tan caótico en sus planteamientos y con carácter casi didáctico a la hora de hacer sus planteamientos conceptuales.
La película parece una desordenada recolección de escenas que se cortaron y pegaron con ánimos de intentar, sin mucho éxito, contar algo coherente. El estilo pseudo documental (con una recurrencia inútil e innecesaria de la voz en off) quiere parecerse a las sátiras recientes de Adam McKay (The Big Short y Vice) sin la firmeza y constancia que él sí consigue adoptar. La dirección de Jay Roach termina siendo un mareo visual terriblemente artificial, cero sutil y con acercamientos tan falsos que la cámara se hace notar demasiado. Eso sí, el ritmo consigue una acertada intensidad y aceleración que es acompañada por una buena banda sonora.

El staff de Fox News se ve en un dilema cuando ellos son la noticia, en lugar de comunicarla. Lionsgate
Por supuesto que el compromiso por parte de las actrices principales (y el resto del elenco) es el sostén principal que salva la película del desastre. Mientras que Charlize Theron se camufla de manera increíble como la astuta Megyn Kelly (no solo por el maquillaje, sino por la manera en que quiere encarnar tan profundamente a su personaje), Margot Robbie es el buen centro emocional de una incómoda e injusta manera de representar su historia y John Lithgow es tremendo como el mismísimo Roger Ailes. El problema aquí es el manejo de esas figuras que son tomadas de la realidad y presentadas como meras fichas de denuncia, sin darles los matices y contradicciones que surgen de las circunstancias que las caracterizaban desde la realidad y como personajes propios del filme. Por más que se vuelva ficción, es frustrante ver que la severidad del tema se diluya en caracterizaciones tan unidimensionales y sin atisbos de lo complicadas que eran las figuras de Fox News (Megyn Kelly, especialmente).
Con todo, esta sí es recolección valiosa de historias que hicieron la diferencia en una cadena de noticias terriblemente machista, sexista y sin asco por manipular las carreras y sueños de aquellas que quisieran entrar a trabajar ahí. La valentía de estas mujeres es admirable y merecedora de ser expuesta al mundo como parte de ese cambio urgente que se ve representado en las producciones de Hollywood. La intención está ahí, el mensaje debe exponerse con bulla y atención.

Megyn Kelly mantiene silencio cuando las primeras acusaciones salen a la luz. Lionsgate.
Ojalá hubiese sido mostrado todo con un poco más de respeto, de cuidado y con las distintas dimensiones que representaban los personajes de la vida real que se decidieron escoger (una escena en especial, muy incómoda de ver, sospecho que jamás habría sido filmada en manos de una directora). Eso sin restarle puntos por dar a conocer estos sucesos a quienes no conocían o que niegan que este tipo de situaciones aún se viven en todos los lugares del mundo; deben exponerse hasta lograr el equilibrio posible y necesario. Termina siendo una lástima que tan importantes ideas y denuncias se vean a través de este lente, descuidado y poco profundo, que sí se deja ver, pero no es concreto como pieza cinematográfica contundente.
Así quedó la otra cara del comentario de Sergio (la mía): El escándalo
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/venegas_william/el_escandalo_EEUU2019.htm